Netflix ha estrenado la secuela de Troll, aquel film noruego de 2022 que personalmente me gustó bastante, un film lleno de tópicos del cine de catástrofes y monstruos gigantes pero que lograba ser muy disfrutable gracias a un grupo protagonista que encajaba a la perfección y a unos efectos especiales más que correctos. El director Roar Uthaug vuelve a ponerse al frente en esta segunda parte, aunque en mi opinión queda claramente un escalón por debajo de la primera.
Troll 2 no pierde el tiempo y va directa al grano. En pocos minutos volvemos a encontrarnos con los protagonistas de la primera entrega y descubrimos en qué punto se encuentran tres años después. La paleontóloga Nora Tidemann es invitada a visitar un recinto donde mantienen en hibernación a un nuevo troll hallado en las montañas y que, como era de esperar, no tardará en despertar y sembrar el caos. Todo este arranque del despertar del troll, resulta bastante torpe y da la sensación de estar resuelto deprisa, algo que se repetirá durante buena parte de la película con decisiones de guion chapuceras que a veces resultan incomprensibles o simplemente muy facilonas.
Lo más atractivo vuelve a ser reencontrarse con los personajes de la primera película y ver cómo se enlaza de nuevo la historia con el folklore noruego y su historia, además de unos efectos visuales que continúan siendo dignos e impactantes. Por desgracia, los protagonistas se han desdibujado en esta secuela y el resto ofrece muy poco a lo que agarrarse.
Troll 2 parece una secuela hecha con prisas y sin rastro de la emoción ni la chispa que tenía la primera parte. Es que ni siquiera los mismos protagonistas son capaces de levantar este desastre ya que parecen una caricatura de ellos mismos, mientras el guion se hunde entre tópicos y decisiones poco inspiradas. El resultado es una película que esta vez no merece mucho la pena.